Algunas reflexiones para Madres, Padres y Adultos
Significativos en la vida de las niñas y niños.
Los niños y las niñas constantemente están
asimilando especialmente si juegan. Es por ello que necesitan experiencias
variadas y entretenidas que a veces son simples para nosotros pero muy
importantes para su desarrollo y aprendizaje. Eso les permite ir conociéndose e
identificándose mejor como persona.
Volver al Jardín, para las niñas y los niños,
significa un reencuentro con los amigos, compañeras y tías, una nueva
oportunidad de profundizar en los contenidos propios de su formación. Sin
embargo, a lo largo del ciclo escolar van exponiéndose gradualmente a
situaciones de estrés, como resultado de la presión de los horarios,
expectativas, competencia, rutinas y normas estructuradas, que los hacen
convertirse en pequeños adultos enfermos.
Entonces cuál son los requerimientos de los niños
y niñas, en primer lugar cabe recordar que la igual que cada una de ustedes;
ellos y ellas tiene una historia de vida distinta y que sus respuestas y
peticiones cambian según la persona con quien esté, su estado de salud o su
ánimo ese día.
La Familia desde ésta perspectiva se transforma
en el universo donde recibe toda su herencia cultural y proyecta o anula sus
potencialidades como ser humano. El vínculo, es decir la relación de amor que
se crea entre las personas adultas y
ella o él, repercuten en su carácter.
Ofrezcámosle oportunidades de divertirse con
otros niños y niñas y adultos. Seamos positivos y tengamos humor en las
actividades del diario vivir. Inventemos situaciones divertidas para que ellos
y ellas se diviertan. El humor se puede desarrollar y es muy beneficioso, tanto
para ver y solucionar los problemas de la vida diaria como para relacionarse
bien con los demás.
El desafío en Yoga, es que la
destreza física, la velocidad se unan a la calma y a la meditación. Ya sea a
través de posturas o Kriyas, mediante
instrumentos musicales y mentales como son los abanicos. Los abanicos se
relaciones con el elemento aire, con las ideas, con las palabras y con la
sutileza. Este año además, los utilizamos para interiorizar el lenguaje de la
compasión, del trabajo en equipo, de aumentar la sicomotricidad fina, de
danzar, de ser consciente de sus movimientos y fuerza física. En especial de
como la fuerza física cuando es aplicada de manera brusca, genera daño, ya sea
en las cosas como en las personas.
Pasaron los días, y las
transformaciones dieron paso al asombro: “Tía de Yoga…ahora vamos hacer
Yoga?...., fue la frase- conjuro cada vez que cruzaba la puerta azul. Salían a
correr en círculos, simplemente a sentir la libertad del movimiento, con brazos
extendidos los más osados daban saltos. Hablando sin parar, incluso sin
respirar, sus vidas de 2 a 6años, llenas de aventuras, de anécdotas, de
episodios conmovedores. Los vi solidarios ayudándose con los zapatos y
cordones, descubriendo su oído musical con los instrumentos, y la suavidad con
los abanicos.
Por eso los niños y las niñas este
año aprendieron fundamentalmente dos cosas vinculadas con la Compasión, el
canto SATKARTAR. “Sabiduría en todo” ( para nosotras: aquí también hay
sabiduría y aprendizaje”). Con el tiempo
que llevo compartiendo la energía del Yoga con las niñas y niños me he
percatado que algunos tienen miedos aprendidos (al agua, a la oscuridad, a la
mamá, a los perros, a los golpes y castigos). Mi intención es que aunque vivan
esas experiencias poco agradables, logren extraer de allí sabiduría y corten el espiral de la violencia
con que más de uno y una es educado.
La
generación del 2000 mayoritariamente construirá sus bases afectivas en los
jardines, colegios y universidades. Dejando el día de compartir en familia para
las “fiestas patrias” y “Navidad”.
Madres y padres estamos siendo amenazados por el tiempo laboral y es allí donde
el Jardín y la Sala Cuna toma todo su protagonismo. Si no hay
mujeres-madres-tías dispuestas a darse por completo a esas criaturas que tiene
entre sus brazos o entre las mesas, la verdad es que nuestra sociedad corre un
gran riesgo. Pues sabido es que los niños y niñas crecen igual sin padres y sin
madres, biológicamente están diseñados para ello. Sólo que en las mujeres, en
las madres mujeres, en las educadoras mujeres esta la responsabilidad y el
compromiso de transmitir amor, serenidad y compasión. Sin esas cualidades los
niños no comprenderán el altruismo, el sentido del día de la mamá, del papá, de
la familia, de la navidad, de la primavera y del tiempo del verano.
Mi espíritu está dichoso por la
oportunidad que ustedes me brindan, por el agradecimiento que las madres y los
padres declaran de mi humilde servicio, y por sobre todo porque cuando ellos y
ellas dicen: “Tía de Yoga”, sé que hablan desde su alma, y me han permitido trascender, ser más
creativa, sanar mi propia niñez y hacerme cargo de entregar herramientas para
que su vida de adultos sea más libre y ojalá más plena.
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