Este año es para Chile el gran desafío de la integración y
del cambio creativo. A las viejas estructuras, que llamamos tradiciones, nos
toca ponerle colores… Los poderes fácticos responsabilizarán a la ciudadanía de
sus propios temores a perder poder.
Por meses.
1.- Enero, La Existencia (1 El Mago)
Tiempo de propósitos, no son propósitos racionales, deben
ser creativos sino se quedarán sólo en intenciones. Hay un deseo profundo de las
personas por revelarse a lo que tienen como estructura constreñida.
Desde Febrero a Abril predomina el tema masculino del
territorio, la Resolución de La Haya es probable que tenga un resultado que no
nos guste y generará tensión.
2.- Febrero, El Juego (Sota de Bastos)
En este impulso de querer resolver, la estructura se
presenta más poderosa.
3.- Marzo, Aislamiento (3 de Espadas)
Con el Fallo del
Tribunal de La Haya emergen luchas mentales junto con el cambio de Gobierno. Las pungas masculinas dominarán el ambiente,
más allá que sea una mujer la que asuma la dirección del país.
4.- Abril, Agotamiento (9 de Bastos)
El trabajo, el deber, la estructura mental masculina va a
dar una buena batalla este año. Hay un apremio de las estructuras masculinas
mentales que viven tanto en hombres o mujeres, comenzarán a demandar cosas. La
competitividad y la violencia cierran el paso a la transversalidad.
5.- Mayo, Hacia Dentro (4 de Copas)
Nos volvemos a centrar como nación, empieza a salir la
verdad, sentimientos, heridas, incertidumbres. Replanteamiento de la familia.
6.- Junio, Participación (4 de Bastos)
Tiempo de la exigencia por realizar la Asamblea
Constituyente: o la hacemos todos y todas o no se hace (es imposible de otro
modo).
7.- Julio, Abundancia (Rey de Oros, Discos o Pináculos)
Otra vez la energía masculina, nos trae la abundancia en un
año de mucha fluctuación.
8.- Agosto, La Fuente (As de Bastos)
Todos van tratar de tener la razón. Aries, Leo y Sagitario
son los signos predominantes de donde sacar la fuerza. Hay que tener en cuenta que la fuerza sin
docilidad genera violencia.
9.-Septiembre, El Rebelde (4 El Emperador)
Es el mes en que se manifestarán los movimientos sociales.
10.- Octubre, Posibilidades (2 de Bastos)
Mucho poder debe aprender a ser usado en equilibrio. Los viajes,
la mirada desde lejos. La voz de un anciano o anciana que nos recordará quiénes
somos y a dónde vamos.
11.- Noviembre, Las
Cargas (6 de Espadas)
Fin de un conflicto para no volver a tocarlo o cerrarlo.
Puede que los estudiantes se den cuenta que no pueden contra los Poderes Fácticos,
sentirse derrotados o sentirse con la capacidad para constituirse ellos y ellas
como un tipo de poder también.
12.- Diciembre, Integridad (14 La Templanza)
Para el fin de año esperamos estar todos maduros. Recién seremos
una nación un poco madura, nos vamos a dedicar al arte.
En resumen:
Los poderes fácticos van a responsabilizar a las personas (de
calamidades como la sequía o fluctuaciones en la economía) porque somos
desobedientes, por inconformistas. La
clase política sabe que necesita transformarse, pero es incapaz de hacerlo. Van
a jugar a proponer aunque no tienen ningún interés en cumplir sus propuestas. La
ciudadanía debe recurrir a plantear otras estrategias sin usar la violencia.
Este año para Chile es el propósito de poder integrarnos,
ése es el gran desafío, no sólo entre los estratos sociales sino como
humanidad, con las regiones.
La forma es lo fundamental de estos propósitos de límite,
porque esos límites permiten moverte en el territorio.
Este año debemos decidir si continuamos con las mismas
tonteras o avanzamos. Y el Carro, el arcano 7, que nos da el total al sumar las
cartas de cada mes, es un buen augurio en todas las dimensiones. Van a haber tensiones provocadas por quienes
detentan el poder “fáctico” que temen por ellos mismos y no por el resto de las
personas que viven en Chile.
Lo que hemos leído en el tarot para Chile en su conjunto también
se puede aplicar al ámbito personal, familiar, tenemos estructuras poderosas en
nuestra mente que debemos comenzar a cambiar, en especial las masculinas.
Por ejemplo, ya pocos
valoran el símbolo de la navidad como sinónimo de recogimiento y considerar la
instancia de la familia. Resignificada desde los ochenta por el consumismo, es
una fiesta donde lo que más se genera es ansiedad por comprar regalos y comida.
Además, para algunos ése es uno de los pocos días en que pueden encontrarse con
los que habitan en su casa: el consumismo también nos consume en el trabajo, en
la oficina, en el turno.
Centro Yo Soy.

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