Bendiciones y un profundo sentido de gratitud a las niñas y niños que compartieron este año el taller de Yoga, donde los Lunes, Miércoles y Jueves era el momento para cambiar de ambiente, aprender otras formas de relacionarnos, reconocer las potencialidades y destrezas de nuestro cuerpo.
El
espacio facilitó la expresión de los caracteres, de las historias e intimidades que cada uno comparte con ustedes:
sus padres, madres y herman@s. Sustentados
en un amor incondicional que no requiere explicaciones, simplemente se entregan
a la vida para aprender. Desde esta mirada vía a sus hijos e hijas sortear con
maestría y valentía todos los desafíos: sobreponerse al cansancio, a veces al tedio, y reinventarse a través de la mirada de los
superhéroes televisivos.
Muchos me dieron un lección de autonomía, de resilencia, al ver como aprendieron a ponerse los zapatos, a reconocer los colores y los sonidos, el Taller de Yoga es simplemente un espacio para distender el espíritu, para sonreír con el cuerpo, para agradecer por este sagrado tiempo de paz.
Varinia Geraldine Roa Fonseca
Instructora de Yoga Kundalini
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