No habrá tres días de oscuridad. Ello no tiene ningún
sentido. Nadie
lo ha podido justificar. Solo lo enuncian sin ninguna
argumentación
atendible. Se aventuran contradictorias explicaciones que a
nadie
razonablemente convencen.
El creador de la metáfora no anunció tres días de oscuridad.
Dijo:
“Tres y medio días se oscurecerán”. Quienes lo replican han
omitido el
medio día pues si no comprenden el porqué de los tres días
menos
entienden el medio día.
Porque tres y media noches oscuras ha demorado la conciencia
en
dormirse; tres y medio días luminosos tardará en despertar.
Tres y media veces se enrosco la serpiente en muladar
durmiéndose.
Tres y media veces se desenrollará despertando.
Tres y medio periodos en la evolución humana y la creación
de los
mundos tardo la conciencia en construir la densidad formando
los egos.
Tres y media noches oscuras anteceden el despertar. Nadie
despierta
sin antes dormirse. Nadie regresa a casa sin antes haberla
dejado. No
es posible la vida sin que la conciencia transite por ella.
El único mundo que se termina es el mundo tenebroso que
hemos creado
en nuestro interior.
El mundo del ego se está incinerando. Si usted no lo hace
voluntariamente, sufrirá.
El fuego violeta es transmutador, permite transferir la
energía del
ego a la virtud, sin quemar las memorias, La llama violeta
es suave y
no quema los registros, permite conservar el alma con la
sabiduría
alcanzada rescatando el ejercicio de la vida. Es una ocupación
individual. Se maneja con la voluntad, en libre albedrio.
El fuego rojo es amor. Por gracia divina quema el ego cuando
la
esencia no ha podido ser liberada. El fuego amor es tan
potente que
también quema las memorias. Cuando estas son tristes es una
bendición
no recordarlas.
Con
amor, Sulueco.
Solo eco del verbo eterno.
El eco que resuena una y mil veces entre las montañas.
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